Contribuciones de la Comunidad

Con ocasión de la celebración de los 50 años de presencia de las Religiosas del Niño Jesús en Bembibre se publicó en el Diario de León el artículo: “Las monjas “obreras” de Bembibre” (25 de febrero de 2013). Habiéndole llegado a Rosa Bruno-Jofre y a Gonzalo Jover este titular se interesaron por quiénes éramos y dónde residíamos. La intención original fue trabajar el tema juntos pero las obligaciones administrativas de Gonzalo no lo hicieron posible.

Rosa desde el primer momento quedó sorprendida por esta experiencia, por eso decide realizar el proyecto de recoger la vivencia de las Religiosas del Niño Jesús en Bembibre. Después de una primera visita en 2013, la propuesta era “Recoger la experiencia de inserción en una zona rural después del Vaticano II durante los años 1963-75”.

Lo novedoso de este trabajo era dar la palabra a la gente, y recoger cómo lo había vivido el pueblo; qué había valorado de nuestro trabajo, relaciones, misión…. para ello la comunidad religiosa en Bembibre organizó “grupos focales” (10 personas aproximadamente en cada grupo) integrados por profesores que trabajaron en el colegio durante el periodo de tiempo antes mencionado, asociaciones de padres, antiguos alumnos, colaboradores en los campos culturales, fiestas…así como los sacerdotes que en ese tiempo colaboraron en la pastoral de conjunto en Bembibre y otras parroquias. La grabación puede escucharse si va a Fuentes.

Lo que nosotras decíamos de nosotras mismas, pasó a un segundo momento. Finalizó el tiempo de recogida de información escuchando a las religiosas que vivían en Bembibre y, a las que ya retiradas, residían en Madrid.

De la escucha paciente de Rosa como historiadora, del interés y valoración de esta experiencia, de la investigación nacen el artículo de Rosa Bruno-Jofré titulado “Las religiosas del Niño Jesús en Bembibre, León, España, en la segunda etapa del franquismo: la escuela sin puertas”, publicado en , Historia de la Educación, Revista Inter-universitaria, Universidad de Salamanca, Spain, no 35 (2016), 53-70. La versión en inglés se titula “ The Sisters of the Infant Jesus in Bemibre, León, Spain, during the Second Stage of Francoism (197-1975): The School with no doors”, paginas 111-134 en el libro Catholic Education in the Wake of Vatican II, Rosa Bruno y Jon Igelmo (compiladores), publicado por la University of Toronto Press, 2017 con la ayuda de ayuda de una grant de la Federation for the Humanities and Social Sciences, Canada.

Analista cultural Ana Jofré se une a Rosa para desarrollar este trabajo digital y el proyecto de extensión comunitaria. Asi invitamos a la gente de Bembibre, Socuello, y áreas cercanas a explorar esta representación digital y en especial a subir sus testimonios, memorias, fotos de sus interacciones con la congregación particularmente entre 1963 y 1975. Estas memorias pueden estar relacionadas a la escuela, el uso de las facilidades, teatro, trabajo comunitario.

Muchas gracias

Las Religiosas del Niño Jesús

2019-07-17 23:28:16
pilaralonsodiez@gmail.com

Escribo estas palabras con el deseo expresar mucho más que un tiempo de recuerdos. Quisiera ser capaz de reflejar la impronta que me dejó la experiencia de los seis cursos del bachillerato cursados en el colegio de Bembibre. Desde mi punto de vista, las religiosas del Niño Jesús hicieron del colegio un lugar acogedor, alegre, creativo y abierto al entorno natural, social, cultural e histórico de aquel momento. Mantengo vivo el recuerdo de aquella etapa como un tiempo hermoso y feliz. Las horas de estudio (estudiar para mejorar, crecer, progresar...), el montañismo (esfuerzo, alegría, amor a la naturaleza, equipo...), el teatro (creatividad, grupo...), la sala de las mayores (alegría, música, amistad...), libroforum (El Principito, Juan Salvador Gaviota...), eucaristía de jóvenes (guitarras, actualidad...) y tantos otros momentos de aquella vida cotidiana que transcurría al tiempo que creábamos fuertes lazos afectivos. Algunas de mis mejores amistades actuales se fraguaron en esos años. Me considero muy afortunada por la formación recibida que, en un ambiente de libertad y de espiritualidad, configuraría los valores éticos que vienen guiando mi conducta. Cultura, justicia social, respeto a las diferencias, cooperación, esfuerzo, coherencia, responsabilidad, compañerismo, amistad... Personalmente sólo tengo palabras de agradecimiento por la aportación afectiva y formativa recibida de las Religiosas del Niño Jesús en el colegio de Bembibre (1970-1976).

2019-07-16 09:28:56
pepiolano@gmail.com

Mis recuerdos deberían ir desde 1972 hasta 1984 ya que no había cumplido los seis años cuando entré interna en el cole y me fui después de haber terminado COU. Total, doce cursos intensos, prácticamente toda mi infancia y adolescencia. No tengo buena memoria, y bien que lo siento en ocasiones como estas, pero desde luego que hay religiosas, compañeras de clase y vida, anécdotas, emociones, olores, sabores e imágenes de aquella época que son imborrables. Fui y soy muy llorona, así que , me recuerdan que el primer año no paraba de llorar por todo ¡¡pobrecita mi hermana mayor que me cuidaba como una madre!! Imagino que abandonar a la familia y un pueblo pequeñito por un entorno desconocido debe ser una experiencia dura, pero, analizada desde la madurez yo no recuerdo más que buenos ratos jugando y trabajando en la sala de estudio o viendo aquellos programas infantiles culturales en nuestra tele en blanco y negro. También me despedí entre lágrimas… tras doce años interna sentía, de nuevo, que abandonaba a una familia que me quería por un entorno universitario desconocido. Y en medio… la vida misma. Soy lo que soy y como soy gracias a la educación que mi familia y las religiosas del Niño Jesús me dieron. Creo que se nos educó en la libertad en un tiempo en que eso era un verdadero lujo, en la responsabilidad y el esfuerzo, en la alegría y en la espiritualidad y sentido trascendente de la vida. Aprendiendo a compartir y convivir con muchas niñas, algunas afines, pero otras muy diferentes a mí… “espabilando” desde el primer momento, adquiriendo una autonomía indispensable para la vida. Ahora mismo creo que el sentimiento más intenso que tengo es la nostalgia. El recuero de nuestras “madres” en el colegio, cada una ocupada y preocupada desde su responsabilidad de que no nos faltara nada, ni material, ni curricular, ni espiritual… y el de las “amigas-hermanas”, apoyo y confidentes en una etapa crucial de la vida. Yo he tenido la suerte de volver al Virgen de la Peña, ahora a trabajar, así que a veces al girar una esquina o levantar la cabeza por los pasillos o al entrar en una clase… mi cabeza hace clic y una experiencia vivida hace ¡40 años! despierta. Para mí, muchos días, el pasado está muy presente.

2019-06-15 20:10:52
Yolanda

RECORDANDO …Yolanda Busto Gómez Una misma experiencia tiene diferente colorido para cada persona. Para mi, el tiempo vivido en Bembibre, es una riqueza que atesoro. Muchas veces digo que Bembibre me educó; era joven y tenía muchas ganas de aprender en el campo de la educación, las relaciones… es donde desarrollé la creatividad, siempre motivada y empujada por las alumnas, por los diferentes grupos en los que participaba y por la comunidad religiosa. Programábamos y poníamos en marcha tanta actividad para cada necesidad que íbamos descubriendo. El internado fue un espacio precioso de convivencia. Éramos muchas y de muchos lugares y pueblos que a diario tratábamos de facilitarnos las cosas para el estudio, el desarrollo de las actividades, la siempre dura separación de la familia, aliviada por el retorno de los fines de semana, aunque para algunas se prolongaba a un mes a causa de las distancias. Las acampadas, salidas los sábados al campo era una bocanada de aire fresco. El teatro era un lugar de expresión y diversión a la vez de creatividad , ofertando al final del curso un espectáculo a nuestra medida, pero siempre valorado. También recuerdo de una forma entrañable las convivencias de reflexión cristiana, que con mucho esmero preparábamos Eran momentos de comunicación. Siempre fue una preocupación y un esfuerzo adaptarnos a la nueva pedagogía, para ello acudíamos a cursos, generalmente en Madrid. Traíamos a especialistas, para formarnos y renovarnos en los diferentes campos: religioso, pedagógico, y diversas técnicas para desarrollar la creatividad. Vivíamos la pobreza de medios y al mismo tiempo la riqueza que da la cercanía de vivir en un pueblo. Escribo hoy recordando un poco de historia, más adelante profundizaré en la propia experiencia.